El tridente Xeneize más temible de la historia

A principios de los años 30 el profesionalismo llegó a Argentina aunque no fue hasta 1934 cuando se instauró definitivamente. En aquellos comienzos de la década los Campeonatos se los repartieron Boca Juniors, River Plate y San Lorenzo pero fueron los xeneizes los primeros que consiguieron dos títulos consecutivos en 1934 y 1935. Un dominio en el país que no tenía nadie desde mediados los años 10 cuando Racing de Avellaneda completó una hegemonía de cuatro temporadas.

 Los xeneizes contaban con un trío fabuloso en el ataque que hizo las delicias de los aficionados de Boca durante algunos años: el formado por Pancho Varallo, Roberto Cherro y el paraguayo Delfín Benítez Cáceres. Los tres fueron arrolladores en esas dos temporadas donde Boca sumó 199 goles en el Campeonato, 101 en 1934 y 98 en 1935. Sus acompañantes fueron otros tres jugadores magníficos, en la banda diestra Luis Sánchez fue el ‘winger’ en el primer título y tras abandonar la entidad con destino Platense le sustituyó Ricardo Zatelli que fue fichado de River Plate (el primer jugador junto a Camilo Bonelli que cambió de acera en la etapa del profesionalismo). Por último en la parte izquierda Vicente Cusatti fue el dueño del ala en los dos títulos.

Sánchez y Zatelli eran los típicos extremos con buena punta de velocidad, regate y precisión en los centros al área. Algo más retrasados, casi como interiores se desempeñaban Cherro y Benítez Cáceres. El primero era un futbolista muy vigoroso y pesado, de casi 80 kilos, pero con una calidad excepcional. Talentoso, técnico, de gran visión de juego y calidad, destacaba también por su inteligencia y su disparo. Un crack. Mientras que el paraguayo apodado “Machetero” por la Guerra del Chaco de los años 30 donde los soldados paraguayos combatían a punta de machete, era un futbolista bajito pero de complexión fuerte, con un cañón en su pierna izquierda, un magnífico regate y gran astucia en todo lo concerniente a la interpretación del juego. En la punta Varallo poseía un casamiento perfecto con el gol. Espectacular rematador no brillaba por su plasticidad pero si por su fuerza, su eficacia, su enorme efectividad, su mentalidad ganadora y la potencia de su chut. Por último Cussati era un extremo izquierdo ágil, pícaro, listo, eficaz en el juego por la banda y un notable dominio del balón.

 

El formidable trío Benítez Cáceres, Varallo y Cherro

 

 Boca Juniors, dirigido por Mario Fortunato, desplegó un fútbol simple, directo y eficaz. La defensa se fortalece a partir de 1935 y en el medio es Lazzatti el faro y el guía que conecta con el frente de ataque vacune a sus adversarios con su enorme calidad y fortaleza anotadora.

 En ambos títulos Independiente y San Lorenzo de Almagro fueron dos fortísimos rivales que obligaron a Boca a realizar unos campeonatos prácticamente perfectos. En 1934 el cuadro rojo se quedó a un solo punto de los capitalinos y en el curso siguiente la distancia subió a tres pero San Lorenzo mantuvo la pelea hasta el final. Los xeneizes cimentaron su primer título en lo letal que resultaba su ataque para las zagas rivales. Cherro llegó a las 22 dianas, Benítez a las 20 y Varallo se quedó en 18, lo que significó un aporte de más del 50% de los goles totales de la plantilla.

 En el debut liguero Huracán fue el primero en padecerlos al encajar un apabullante 0-4 en su campo con dos dianas de Varallo, una de Cherro y otra de Cusatti. Pero la primera gran victoria de la competición fue contra River Plate en casa. En la anterior campaña de 1933 los millonarios los apartaron del título liguero al derrotarlos en la última jornada y en este curso se tomaron cumplida revancha. River llegaba en gran forma pero cayó por 4-1 en uno de los mejores días del extremo Sánchez con dos tantos. El choque además fue la primera goleada de la historia de superclásicos en la época del profesionalismo.

 Boca en los enfrentamientos directos con los dos grandes rivales no sumó ningún triunfo y su bagaje fue de tres empates contra Independiente y dos derrotas y unas tablas ante el cuadro cuervo. Por ello para conquistar el título tuvo que vencer en emplazamientos donde sus dos contrincantes no fueron tan contundentes. Ante Vélez porejemplo se apoyaron en el poderío de Roberto Cherro que firmó un hat-trick. Frente a Platense fuera de casa, liderados por Lazzatti, tanto Cusatti como Pancho Varallo perforaron las redes marrones una vez cada uno. Contra Ferro y Chacarita fue Benítez Cáceres el que hizo aparición con dos dobletes, y el día que dieron la vuelta olímpica de nuevo Pancho Varallo se erigió en gran protagonista. Era la penúltima jornada cuando Platense visitaba el estadio de Brandsen y Del Crucero y a Boca le bastaba con la victoria. Los nervios empezaban a atenazar a los hinchas cuando Cherro a la media hora abrió el marcador. A partir de ese momento el encuentro fue cuesta abajo para los xeneizes que en trece minutos colocaron un 4-0 tras dos goles de Varallo y uno de Zatelli. Los visitantes marcaron el tanto del honor y Pancho redondeó su actuación con un fantástico triplete.

 

Brandsen y Del Crucero, el estadio donde jugó Boca hasta 1938

 

En 1935 Fortunato continuó al frente del plantel y se incorpora el gran defensa brasileño Domingos da Guia que marcará una época. Sánchez se marcha a Platense y es Zatelli que ya había tenido participación el curso anterior el que cumple en la banda sirviendo enormes asistencias a Varallo, Cherro y compañía.

 En el estreno doblegan a Vélez en casa y en la segunda jornada ya dan el primer golpe sobre la mesa del campeonato. Después de no conseguirlo en 1934 se imponen a su gran adversario San Lorenzo gracias a una diana de Varallo. Imparables en la primera fase del campeonato le marcan cuatro dianas a Argentinos Juniors y ganan a River por la mínima con un tanto de Cherro sumando así su cuarta victoria consecutiva ante el eterno rival. También derrotan a Quilmes por 5-1 con un triplete de Varallo, a Racing en Avellaneda por 2-4 o a Chacarita por un claro 3-0.

 La buena marcha del equipo se interrumpe al caer en casa ante Independiente pero también les espolea para reunir varias goleadas de enorme mérito contra Gimnasia de La Plata, Quilmes, Lanús, o Atlanta que recibe ocho dianas en Buenos Aires, cuatro que llevan el nombre de Benítez Cáceres en uno de sus mejores días de su carrera con la zamarra de Boca. Además vuelven a ganar a San Lorenzo y después de igualar con Independiente se disponen a revalidar el título contra Tigre. Fue un día 18 de diciembre de 1935 en su feudo de Brandsen y Del Crucero después de imponerse por 3-0 al club de Victoria. Marcaron el tridente de oro: Cherro, Varallo y el ‘Machetero’ Benítez Cáceres. El duelo también resultó histórico porque sería la última vez que los tres grandes emblemas xeneizes anotarían en el mismo partido.

 

El plantel campeón de Boca en 1934. Señalados de izquierda a derecha de pie y sentados: Varallo, Cherro, Sánchez, Benítez y Cusatti 

 

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